Tuesday, October 10, 2006

Películas pioneras en la historia del cine

Las siguientes líneas proponen un recorrido audiovisual a través de aquellas cintas que, bien por sus características técnicas o por el lenguaje cinematográfico empleado, han marcado un antes y un después en la corta pero intensa vida del séptimo arte. Para visionarlas, sólo hay que pinchar sobre cada hipervínculo.

Tal y como recoge el Institut Lumière en su página web, la primera película de la historia se filmó el 19 de marzo de 1895 y lleva por título La salida de los obreros de la fábrica Lumière (La Sortie des usines Lumière). Sus artífices, Auguste y Louis Lumière, la proyectaron tres días después. Sin embargo, la primera exhibición cinematográfica de pago se hizo esperar hasta el 28 de diciembre de ese mismo año, fecha en la que ambos hermanos proyectaron en el Grand Cafe de París y ante 35 espectadores Llegada del tren a la ciudad (Arrivée d'un train à la Ciotat), El desayuno del bebé (Le Dejéuner de Bébé) y El regador regado (L’Arroseur arrosé), considerada como la primera producción de ficción jamás realizada, así como el título anteriormente citado.

Meses después, vería la luz la película decana del cine español: Salida de la misa de doce de la Iglesia del Pilar de Zaragoza (1896), en la imagen, dirigida por Eduardo Jimeno Correas.

En 1902, el cineasta francés Georges Méliès (1861-1938), introductor de los efectos especiales en la gran pantalla, rubricó la primera película épica de la historia: Viaje a la Luna (Le Voyage dans la Lune). No le fue a la zaga en innovación Edwin S. Porter, pionero en el uso del plano medio en Asalto y robo al tren (The Great Train Robery) (1903). Para ver la tercera y última parte del filme, se puede visitar este enlace.

Tres años más tarde, el dibujante inglés J. Stuart Blackton creó Humorous Phases of Funny Faces (1906), la primera obra fílmica de animación, utilizando para ello una pizarra, una tiza y un borrador. No obstante, los dibujos animados entendidos como tales llegarían de la mano de Las aventuras del príncipe Achmed (Die Abenteuer des Prinzen Achmed) (1923-1926), dirigida por el realizador germano Lotte Reiniger. La animación en 3D iniciaría su andadura gracias a Toy Story (1995).

En 1908, el color hizo su aparición en el cine con A Visit to the Seaside, un cortometraje que empleaba el kinemacolor, una técnica basada en la adición de filtros rojos y verdes durante la proyección del filme. El primer largometraje realizado mediante este procedimiento fue With Our King and Queen Through India (1912), de corte documental.

Ya en 1915, el estadounidense David Wark Griffith (1875-1948) fijó las bases del lenguaje cinematográfico moderno con El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation). Cuatro años más tarde, Robert Robert Wiene impulsó la obra maestra del cine expresionista alemán: El gabinete del doctor Caligari (Das Kabinett des Doktor Caligari).

En 1922, su compatriota F. W. Murnau dirigió Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens), protagonizada por el primer gran personaje de terror de la historia del celuloide. También conviene recordar El acorazado Potemkin (Bronenosets Potemkin) (1925), en el que el director Sergei M. Eisenstein introdujo elementos del teatro oriental y empleó con éxito las imágenes a cámara lenta.

Las películas con sonido incorporado llegaron en 1927 con El cantor de jazz (The Jazz Singer), de Alan Crosland. Este mismo año, además, también asiste a la creación de la que muchos consideran la primera película de ciencia ficción de la historia: Metrópolis (1927), dirigida por Fritz Lang. El talento de este realizador también alumbró M, el vampiro de Düsseldorf (Eine stadt sucht einen morder) (1931), cinta que introduce la figura del asesino en serie en el ámbito cinematográfico.

Finalmente, habría que referirse a la proyección de la primera película en color: La feria de las vanidades (Becky Sharp), rodada en 1935 por Rouben Mamoulian.